26.6.11

No sé si lo sabés, pero yo también estuve ahí...

Va a ser un día difícil mañana en la escuela. Seguramente en toda esta semana ya lo fue. Pero mañana, cuando salgas de tu casa y te enfrentes con la realidad, puede que sea uno de los día más importantes de tu vida, uno de esos días en que los golpes de la vida te hacen crecer aún más.
Vas a mirar con compasión a tu carpeta, esa con los colores del club de tu amores, esa que con tanto orgullo te compraste festejando de antemano la ilusión de un campeonato que nunca llegó. Y en algún momento vas a pensar en esconderla para eludir las burlas, pero nunca, jamás lo vas a hacer. Y vas a pensar en todos esos gloriosos triunfos que el abuelo y tu papá disfrutaron y que hoy no sirven de nada, porque nada puede hacer algo más soportable la dura realidad que a vos hoy te toca sufrir.
A vos, pibe, te quiero decir que yo te entiendo porque -no sé si lo sabés- pero yo también estuve ahí. También cuando era chico -como vos hoy- aprendí que a veces, por más que reces, que prometas, que grites, que alientes, que por más fuerza que hagas hay cosas que no vas a poder cambiar. A mí también me atajaron un penal, mi equipo descendió y no lo podía creer. Yo también quedé paralizado y llorando cuando terminó el partido, y seguí llorando porque a veces llorar es lo que mejor podemos hacer cuando ya no hay más que podamos hacer. Yo también aprendí que a veces la fuerza la tenemos que usar para ponernos de pie y aceptar las cosas que nos duelen pero que ya no podemos cambiar.
Algunos van a venir y te van a decir "no vas a llorar así por un partido de fútbol, por favor...", que "hay cosas más importantes en la vida...". No les hagas caso. No saben lo que dicen. No entienden que lo que a vos te pasa, es lo que te pasa y se llama dolor. Mirá, hace muchos años, un señor muy inteligente dijo "... lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol...". Y yo también creo que es así. Porque de estas cosas dolorosas que tiene el fútbol, yo también aprendí.
Mañana va ser un día muy difícil. Para mí, hace treinta años, también lo fue lo fue. Por eso hoy no pude dejar de pensar en vos, en esa cartuchera con el escudo de tu club que traés a mis clases y que mañana tanto te va a pesar sacar. Por eso quería decirte que en ese lugar en donde hoy estás, yo también estuve, yo también estuve ahí. Pero quedate tranquilo, porque se vuelve. Yo volví.
Con cariño
El Profe Ricardo

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