¿Todavía quedan algunos que no creen necesaria
#LaInformáticaComoMateria en todas las escuelas?
¿VIVOS?
#LaInformáticaComoMateria en todas las escuelas?
¿VIVOS?
Ante el anuncio del Gobierno de la Comunidad de Madrid en el que se comunicaba que a partir de este ciclo lectivo se comenzará a dictar, a modo de proyecto piloto, la materia Programación en 15 institutos tecnológicos públicos de Educación Secundaria Obligatoria, Sobre Tiza consultó a los miembros de la Agrupación de Docentes de Informática y Computación de la República Argentina (ADICRA)para conocer su opinión acerca de esta medida y también dar cuenta de cómo se está pensando la incorporación de la Programación en las currículas argentinas.
Teniendo en cuenta lo que informó el Diario El País, el programa madrileño incluye algunos conceptos básicos de la lógica de la programación, pero también tiene una fuerte tendencia a la presentación de aplicativos y desarrollos puntuales como Scratch y Arduino. Esta manera de abordar los contenidos de programación tienen una cierta analogía con la enseñanza de aplicativos de ofimática de los años 90, en los que se aprendía a manejar software específicos de algunas empresas, pero poco se abordaba en términos de modos de entender las lógicas que operan por detrás de la idea de usabilidad.
Teniendo en cuenta la lucha por la instalación de la Informática como materia en Argentina y por entender que los contenidos de la misma son independientes respecto de los software específicos, los miembros de ADICRA hicieron algunas analogías entre el caso de Programación es Madrid e Informática en CABA.
Según Gustavo Cucuzza, en la CABA el debate inició de la misma manera en el contexto de la reforma de la Nueva Escuela Secundaria (NES). Luego de varios documentos y una campaña en la web mediante blogs, correos, Twitter, Facebook, la Dirección General de Planeamiento e Innovación Educativa (DGPIE) preguntó en uno de los materiales de trabajo de una jornada NES cómo les parecía a los docentes que había que enseñar programación.
“Como varios colegas argumentamos que programación es uno de los ejes de la #InformáticaComoMateria, en la jornada siguiente derivó en la creación de un espacio curricular nuevo llamado T.I. (Tecnologías de la Información) que le da un lugar prioritario a la programación pero en contexto, no como algo transversal o como una asignatura propiamente dicha”, afirmó.
Por su parte, Nancy Morales, subrayó que la enseñanza de la programación y más específicamente los conceptos relacionados con la resolución de problemas algorítmicamente, que luego podrán ser traducidos en un lenguaje de programación, forman parte inseparable de un todo, con contenidos intrínsecamente relacionados a la informática.
Algunos de los contenidos que se proponen en la currícula madrileña son Scratch como Arduino, que si bien son dos modos posibles de iniciarse en la programación, no dejan de ser propuestas de software específico, más allá de su carácter abierto. Ambos se utilizan en diferentes proyectos implementados en nuestro país, no obstante, preguntamos a los miembros de ADICRA si creen que es pertinente incluirlos en un programa curricular como contenido y qué otros software o plataformas son útiles para la enseñanza de la Programación, como medios para el aprendizaje y no como contenido
Andrea Rocca, señaló que el caso madrileño el contenido que se intenta ofrecer es nociones de programación orientada a objetos, con todo el pensamiento computacional previo.
“No hay dudas que hoy Blocky, code.org, y la programación para Android (impulsado por MIT) están tomando mucha fuerza. Pero lo que debe enseñarse en la escuela es el pensamiento lógico más allá del lenguaje de programación, ya que no sabemos con qué lenguaje se encontrarán los alumnos si deciden implementarlo en su vida adulta. Las herramientas que debe entregarle la escuela es el saber el porqué. Y enseñar que el cómo es variable según el avance de las tecnologías y la moda.
En este sentido, Morales, subrayó que independizarse de lenguaje o entorno de programación es indispensable: “Es posible enseñar los conceptos básicos de programación aún sin dispositivos. Por otro lado es posible trabajar con una amplia variedad de entornos adaptables a todos los niveles educativos, desde el nivel inicial”.
Ricardo Leithner, afirmó que no está de más la reflexión acerca de cuál es el tipo de hardware y software a elegir como plataforma educativa. Nos invita a hacernos algunas preguntas que no son menores para pensar en este tema: ¿Los dispositivos se definen en base a las necesidades escolares o a las disponibilidades y ofertas del mercado? ¿Se trabaja con entornos privativos y pagos que generan nuevos consumidores adeptos a esas marcas o con Software Libre que permita la total libertad de estudio y desarrollo?
En este aspecto, Cucuzza coincide con sus compañeros y afirma que en que en los enunciados no deben colocarse las herramientas y menos las marcas. “Lo importante es habilitar un espacio curricular, para que luego el docente de acuerdo al diagnóstico inicial de los diferentes grupos, de las diferentes escuelas, en contexto, decida qué programa o programas utilizará para llevarlo a la práctica en la enseñanza”, explicó.
ADICRA ha participado en los foros nacionales de Program.AR, que está instalando un debate acerca de cuáles son los mejores modos de integrar estos contenidos a la currícula nacional. No obstante, Marisa Conde señala que se mantiene la misma problemática al no reconocer el espacio de #InformáticaComoMateria y el hecho de que existen personas que se han formado desde los ISFD para la enseñanza de la Ciencias de la Computación. “Es una contradicción lo que estamos viendo, por un lado se apunta a mejorar la calidad educativa y se fundamenta la enseñanza de la programación como la “solución a todos los males cognitivos” y que a partir de que el chico aprenda a programar entonces mágicamente mejorará su capacidad para razonar y por ende su rendimiento escolar”, afirmó.
Conde también subrayó que la programación sólo es un recorte de la informática, es un componente pero no configura el “todo” por lo que es peligroso polarizar. Si bien se han creado clubes de programación, desde su perspectiva, no es la solución al problema de la falta de un espacio curricular específico, como así también los clubes de ciencia no anulan la enseñanza de la matemática, física, entre otras disciplinas, y refuerzan o le dan sentido a conceptos aprendidos.
“Por lo general estos clubes de ciencias son dictados por profesionales del área de las ciencias naturales, porque requiere el saber de un experto para poder transmitir conceptos científicos. En cambio pareciera ser que “los clubes de programación” no necesita contar con profesionales del área de informática, sino que alcanza con una persona que “toque de oído”, que sea canchero, con buen discurso y listo, preparado para salir a escena. Si la intención es mejorar la calidad educativa entonces no se entiende porque se retacea el aprendizaje de la Ciencias de la Informática dentro de la escuela, donde los chicos necesitan adquirir otras herramientas no sólo las de programación”, subrayó Conde.
Leithner hizo hincapié en la importancia de este regreso de la programación a las aulas. Si bien las primeras experiencias informáticas en la escuela de los ‘90 ya tuvieron una “impronta programadora”, está claro que el contexto era bien diferente. “Unas décadas atrás el lugar de las computadoras en la vida cotidiana aún no estaba definido y resultaba todavía más difícil anticipar cómo iba a impactar hacia el futuro. Las computadoras traían todo un mundo nuevo y desconocido y había que aprender sobre la marcha”, señaló.
“¿Qué hay que enseñar acerca de la Informática entonces? Hoy en base a esas experiencias podemos saber que son varios los aspectos que debe cubrir la enseñanza de la informática en la escuela. Que involucra el conocimiento acerca de la computadora y sus programas como herramientas, pero sobre todo acerca de sus técnicas de uso. Es que para lograr un dominio de las tecnologías digitales es necesario profundizar el conocimiento en todas sus dimensiones y capas, que involucran temas técnicos, lógicos y hasta sociales. Está claro que una de las dimensiones nombradas, la que permite explorar la genética de estas tecnologías, es la programación”, explicó.
En este escenario, el docente se pregunta ¿cuál debería ser el propósito de la Informática y específicamente de la programación en la escuela? Según él, sería un error sostener el rol funcional e instrumental, el de ser simplemente una herramienta de aplicación escolar o laboral.
“La tecnología que nos rodea forma parte de nuestro mundo y necesita un espacio para su estudio, como el que ya poseen las reconocidas y tradicionales áreas de conocimiento. Actualmente encontramos que el principal educador acerca del conocimiento tecnológico es el mercado. Y es sumamente eficaz en eso: lo consigue mediante el bombardeo de nuevos productos y sus publicidades o directamente imponiendo por lobby sus productos por sobre las prioridades de las políticas educativas. Claramente, promueve la formación de nuevos consumidores; no la de sujetos de derecho”, afirmó.
“Es sumamente importante el sostenimiento de la Informática como materia y el regreso de la programación a las aulas. Porque el variado y accidentado recorrido de computadoras y profesores de Informática en las aulas durante casi veinte años no ha sido en vano: la experiencia adquirida ha sido muy enriquecedora y es el momento de aplicar los cambios necesarios para llevarla a un primer plano en la currícula escolar. El mismo que tiene hoy la cultura digital en la sociedad”, continuó.
Mientras que Gustavo Cucuzza, señaló que si bien en la Argentina hay una saludable intención de instalar el debate, para lograrlo es muy importante todo lo que están haciendo la Fundación Sadosky y “Program.AR” a nivel nacional.
“Pero creo que la cuestión de fondo no se está tratando en ninguno de los dos países: es necesario contar con un espacio curricular propio dentro de las escuelas y profesionales con formación específica en el tema. Claramente la programación es parte inseparable de la #InformáticaComoMateria. Así como Geometría es parte de Matemática o Gimnasia de la Educación Física”, explicó.
Según él la no es un tema transversal como antes quisieron implementar con la enseñanza de la Informática tergiversada en “el uso de las TIC en la educación”. Su opinión es que las TIC en la educación o la “Informática educativa” era (¿es?, se pregunta) la utilización de las herramientas informáticas: hardware y software. En español sencillo: computadoras, celulares “inteligentes”, tablets, netbooks y todas sus aplicaciones/programas utilizados para enseñar las distintas áreas del conocimiento son sus herramientas. Incluso la programación.
“Pero para que esto se logre, hace falta un espacio curricular propio para un área con docentes formados para la enseñanza gradual y sistemática de los contenidos y las herramientas a todos los alumnos”, concluyó.
Hoy la llegada de tantas netbooks a las aulas a través de programas como Conectar Igualdad o S@rmiento representan una nueva revolución educativa. Porque indudablemente se trata de una nueva y poderosa herramienta para mejorar los aprendizajes. Pero al mismo tiempo, hay muchas preguntas que podemos hacernos al respecto. ¿Se trata sólo de poner en manos de los alumnos un dispositivo informático? Por supuesto que no, muchos docentes se capacitan para estar a la altura de las nuevas circunstancias. Pero entonces ¿cuáles son los aprendizajes que esta revolución tecnológica en las aulas pretende mejorar? ¿Sólo los de las áreas de conocimiento históricamente reconocidas? (Matemática, Sociales, Naturales, Comunicación, etc.) ¿O, como en el histórico caso de la computadora Clementina, se trata de dar un impulso al conocimiento de toda la ciencia y la tecnología que hoy nos rodea? Reflexionando sobre las posibles respuestas, a veces parece que si el gran Manuel Sadosky nos viera, diría que nos estamos quedando muy cortos...![]() |
| La computadora Clementina en el Instituto del Cálculo (UBA) |
La informática debe ser una materia curricular
Por Gustavo Cucuzza | Para LA NACION
Bill Gates dice que deberíamos enseñar a programar a los niños a edad temprana, opinión compartida por Mark Zuckerberg, el joven creador de Facebook. Steve Jobs, el carismático fundador de Apple, afirmó que "todo el mundo debería aprender a programar, porque eso te enseña a pensar". Los gobiernos de Inglaterra, Finlandia e Israel ya están enseñando a programar en la escuela primaria.
Mientras esto ocurre en el mundo, el Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires no tiene previsto incorporar la informática como materia en la llamada Nueva Escuela Secundaria (NES).
Así es: el proyecto de la NESC (Nueva Escuela Secundaria de Calidad) no contempla entre sus materias la informática, y determina que los actuales profesores de la asignatura deberán optar por una de estas dos posibilidades: convertirse en "facilitadores pedagógicos digitales", que trabajarán en pareja con los profesores de las distintas materias para ayudarlos a utilizar las herramientas TIC (tecnologías de la información y la comunicación) en la enseñanza de su disciplina, o realizar una "reconversión" para ser profesores de educación tecnológica, una asignatura que sí existe en la NES, pero que en su propuesta central no nombra ni siquiera una vez las palabras informática o computación.
¿Cómo justifican las autoridades porteñas la eliminación de la informática como materia? En realidad, no se está eliminando, porque nunca existió. Como los planes de estudio tienen más de 50 años, lo que hicieron en su momento las escuelas -con la autorización del Ministerio de Educación- fue nombrar a docentes de informática en espacios que se fueron "reconvirtiendo": taller de práctica de oficina, mecanografía, tecnología, enseñanza práctica, entre otras. Resulta entonces inexplicable que en este momento, cuando se podrían realizar las reformas necesarias para que la informática dejara de estar "camuflada" dentro de otros espacios, se decida no incluirla.
En la Nueva Escuela Secundaria, la informática es tenida en cuenta para otorgar uno de los títulos de las diez orientaciones, bachiller en informática, pero no se la considera como materia de la formación general para las demás. Esto significa que sólo los alumnos que elijan esa orientación aprenderán, por ejemplo, a buscar y seleccionar información en Internet o a usar un procesador de texto. Éstos son sólo algunos de los contenidos básicos que consideramos que deberían ser aprendidos por todos los alumnos del secundario (sumemos a la lista los cuidados que hay que tener al navegar en la Web y en las redes sociales, el análisis básico de los componentes de una computadora, las diferencias entre software libre y software privativo, el análisis y el aprendizaje para el uso inteligente de las herramientas TIC, programación).
Con mi colega Ricardo Leithner analizamos en un documento colaborativo los contenidos del bachillerato en informática y se lo presentamos a la directora de Planeamiento Educativo del Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires, considerando que un gran porcentaje de estos contenidos deberían aprenderlos todos los alumnos de la secundaria y no sólo los que elijan esa orientación.
En otro documento, junto con Marisa Conde, hicimos una propuesta integral sobre cómo consideramos que deberían enseñarse la informática y las ciencias de la computación en la escuela, con un análisis de lo que deberían abarcar y del personal necesario para hacerlo. Esto incluye a los profesores de informática para enseñar los contenidos específicos, a los facilitadores digitales para acompañar a los demás docentes en la incorporación de las netbooks como herramientas para la enseñanza de sus asignaturas y a un responsable técnico por escuela. No hay una contradicción entre la informática como disciplina con un espacio propio y el uso de las TIC en las distintas materias. Está claro que la informática es una disciplina y que la herramienta transversal que se debe usar en las demás asignaturas es la computadora.
Una de las respuestas de las autoridades es que cada escuela decida si quiere usar los espacios de opción institucional para dar contenidos de informática. El problema con esto es que en las escuelas que no lo hicieran los chicos se perderían de aprender contenidos que son fundamentales para su desempeño escolar y su futuro laboral.
Tampoco acordamos con que los profesores de informática "nos transformemos" en facilitadores pedagógicos digitales, ya que esto implicaría acompañar a los docentes de las distintas materias en la enseñanza de sus contenidos usando las TIC como herramienta transversal. Y eso no es enseñar informática, sino enseñar los contenidos de otra materia utilizando las TIC. La informática tiene contenidos propios que necesitan ser desarrollados en un espacio curricular específico, donde los conocimientos puedan ser adquiridos en forma sistemática y gradual, no esporádicamente y atados a los que se ven en otra asignatura.
Por todo esto, los profesores del área, con el apoyo de colegas de las demás asignaturas, propusimos en cada jornada de debate de la Nueva Escuela Secundaria que se tenga en cuenta la opinión de los docentes y de las escuelas, para que la informática tenga su propio espacio curricular en todas las orientaciones de la NES.© LA NACION
![]() |
| http://www.wired.co.uk/ |
Alfabetización siglo XXI - Adrián Paenza
[...]
Una nueva definición
Supongamos que se diera este diálogo imaginario entre usted y yo:
Foto: Proyecto Ícaro
–¿Cuál es su definición de la palabra “alfabeto”? –pregunto yo.
–Una persona que saber leer y escribir –contesta usted.
–¿Seguro? –repregunto yo.
–Mmmmm, sí... seguro –sigue usted, pero dudando un poco.
¿Dudaría? Es decir, ¿contestaría usted que una persona se define hoy como alfabeta si sabe leer y escribir? Creo que es fácil detectar que esa definición estaba bien hace 50 años... o 100 años, pero ¿y hoy? ¿Podría afirmar que una persona que solamente sabe leer y escribir es una persona preparada para enfrentar la vida sin dar ventajas como lo estaba hace un siglo? Ciertamente son condiciones necesarias, pero ¿suficientes?
Lea con cuidado los siguientes dos párrafos (que involucran viajar desde la “a” hasta la “z”) y yo la/lo reencuentro más abajo:
“Hoy nuestra sociedad está viviendo una nueva revolución, sólo comparable a hechos históricos como la invención de la imprenta:
a) teléfonos inteligentes,
b) libros electrónicos y lectores/tabletas para de esos libros,
c) comercio electrónico,
d) consolas de videojuegos,
e) centros de procesamiento de datos corporativos “en la nube”,
f) supercomputadoras para cálculos científicos,
g) fotografía digital,
h) edición de imágenes y edición de musical digital,
i) audio y video on line,
j) navegación guiada por GPS,
k) robots que suplantan a los humanos,
l) control de crucero adaptativo en automóviles,
m) sistemas de control en tiempo real en vehículos híbridos,
n) vehículos robotizados,
o) Internet,
p) correos electrónicos (e-mails),
q) motores de búsqueda,
r) redes sociales,
s) imágenes médicas digitales,
t) cirugías asistidas por computadora,
u) análisis de datos a gran escala que permiten la medicina basada en evidencias y la nueva biología,
v) hojas de cálculo y procesadores de texto,
w) revoluciones en control de inventarios, cadenas de producción y logística,
x) códigos de barras creados automáticdamente,
y) traducciones automáticas de lenguaje natural,
z) reconocimiento de voz.
Los que figuran arriba son los ejemplos más visibles.
Ahora, segundo párrafo: “Estos sistemas, herramientas y servicios pertenecen a un dominio muy vasto, que continúa creciendo, conocido bajo la denominación de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Pero estas tecnologías no se limitan a esas aplicaciones y son en gran parte responsables de la revolución de la biología molecular, con impacto en la salud y la alimentación, o de que muchas industrias hayan mejorado sus productos y los han hecho más seguros y eficientes. Por ejemplo en la industria aeronáutica, el Boeing 787, conocido como Dreamliner, 20 por ciento más económico que los jets que lo precedieron, no se podría haber diseñado ni construido sin el concurso del software. Su predecesor, el Boeing 777, fue el primer avión cuya aerodinamia fue simulada completamente por computadora, sin la utilización de túneles de viento, y ha tenido apenas dos accidentes en 17 años de servicio. Las tecnologías de pronósticos meteorológicos descansan fundamentalmente en la potencia de cálculo y la eficiencia de los algoritmos programados para resolverlos”.
Me detengo acá: estos dos párrafos están extractados de un informe que preparó la Fundación Sadosky [1], y que está –en parte– inspirado en un reporte presentado a Obama y miembros del congreso norteamericano [2].
Es obvio que hay muchísimo para debatir porque esto recién empieza, pero propongo de entrada sumarme a lo que está sucediendo en el mundo: ¡hay que enseñar a programar en las escuelas! Sí, a programar. Y cuando digo escuelas, me refiero a las escuelas primarias y secundarias.
La pregunta que yo quiero hacerle a usted (y me la hago a mí también) es: “¿Queremos subirnos al siglo XXI o no?”. El propósito es empezar a discutir los cambios que debería sufrir (o disfrutar, para elegir un término mejor) el sistema educativo. Tal como está, no sólo atrasa, sino que corremos el peligro de quedarnos afuera de la nueva revolución. Y lo peor es que tenemos todas las herramientas para que eso no suceda.
Continuará.
[1] La Fundación Sadosky, tal como ellos se presentan en su página web, “tiene por objetivo promover la articulación entre el sistema científico-tecnológico y la estructura productiva en todo el ámbito de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), a través de distintos programas y proyectos orientados a mejorar la competitividad y hacer llegar los beneficios de las TIC a toda la sociedad”.
[2] Reporte al Presidente y al Congreso de los EE.UU. “Diseñando un Futuro Digital”. Investigación y Desarrollo financiado con fondos federales en Tecnologías de la Información y Comunicación. Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología. Diciembre 2010.
A muchos docentes y alumnos nos resulta increíble que esto se planifique de semejante manera. Quienes trabajamos con estas tecnologías sabemos que su aplicación es y debe ser -en mayor o en menor medida- transversal a todas las áreas. Pero también que su aprendizaje requiere conocimientos y habilidades que deben ser abordados desde un espacio específico, junto a docentes debidamente capacitados en la materia. Tan evidente es esa necesidad, que durante mucho tiempo, en la mayoría de los centros educativos, se fueron creando bajo diversas denominaciones (como Taller de Tecnología Aplicada o Tecnología, Educación Práctica – Informática, entre otras) con el fin de remediar la falta de un espacio curricular destinado a su enseñanza. Con el advenimiento de las netbooks en las aulas (los llamados modelos "1 a 1") y la difusión de ciertas ideas más marketineras que reales (la supuesta existencia de los "nativos digitales") algunos pensaron que ya no serían necesarios estos espacios específicos. Pero la realidad demuestra que no es así, que el buen uso de las tecnologías requiere un acompañamiento y una aprendizaje desde lo curricular que no se debe subestimar. Haciéndose eco de esta preocupación el Profesor Gustavo Cucuzza [1] creó el blog "La Informática Prohibida". En el mismo el tema se presenta así: "Información y reflexiones sobre la necesidad de contar con un espacio para la enseñanza sistemática y graduada del uso de las TIC en la 'Nueva Educación Secundaria' de la Ciudad de Buenos Aires". Allí reúne argumentos y opiniones que explican esta problemática y justifican debidamente los reclamos hechos al respecto. En ese contexto tuve el honor de participar de la iniciativa respondiendo algunas preguntas. Comparto la entrevista:Entrevistado de hoy: Ricardo Leithner |
En la NES, Informática/Computación está incluida sólo en las carreras Bachiller en Informática y/o Técnico en Computación:Link: http://lainformaticaprohibida.blogspot.com.ar/2012/11/entrevistado-de-hoy-ricardo-leithner.html
1)¿Ud. cree que en el ciclo básico de todas las orientaciones debería existir una materia Informática / Computación o TIC? ¿Por qué?
No tengo dudas de que así debe ser. Es la única materia que permite un aprendizaje profundo y crítico acerca del manejo de las tecnologías digitales. Sería absurdo incluir netbooks masivamente en las escuelas como una herramienta TIC para el trabajo transversal sin asegurar el mejor uso de las mismas a través de una sólida formación llevada de la mano de docentes con una formación específica. A ver: cualquier actividad humana -artística, científica, deportiva, humanística- requiere una buena base técnica y teórica para su posterior aplicación y dar base a desarrollo creativo. No entiendo cómo se puede ver diferente para el caso de la Informática.
Si realmente pretendemos preparar ciudadanos para este mundo hiperconectado y sobrecargado de medios de comunicación y tecnología, entonces el “manejo racional, eficiente y automatizado de la información” -como reza la clásica definición- inevitablemente debe ser parte de la formación básica de cualquier especialidad
2)¿Cuál le parece que es la mayor habilidad que demuestran los alumnos en el uso de las computadoras?
No sé si llamarla habilidad, pero lo que destaco es la audacia con que se lanzan a explorar allí donde creen que pueden encontrar algo significativo. Lo seguro es que no se trata de una “habilidad digital” sino de una natural actitud de un joven ante la vida. Eso es lo que los diferencia verdaderamente de cualquier adulto y lo que renueva las culturas. Pero veo que en el contexto informático por lo general este método exploratorio construye conocimientos limitados a lo operativo, a “recetas” específicas que ante un nuevo desafío deben redefinirse con una nueva serie de ensayos, sin llegar autónomamente a una modelización.
Quizás la pregunta seguramente apunta a qué tipo de herramientas digitales emplean con más habilidad. Bueno, sin duda es el manejo de las redes sociales y el consumo de contenidos audiovisuales por Internet. La audacia antes mencionada es la que los impulsa a adelantarse en ese tipo de novedades. Fenómenos como Facebook y YouTube han crecido principalmente de la mano de los jóvenes. Los “viejos”, llegamos después.
Afortunadamente, en algunos casos, esa avidez por mostrar y mostrarse los saca de ser simples “consumidores” y lleva también a producir. Así es como los programas de edición de imagen, audio y video son los que más se observa como favoritos a la hora de ser explorados y utilizados con cierto conocimiento autodidacta.
3)¿Cree que los conocimientos informáticos que poseen son suficientes para estudiar y cumplir con las actividades que implican el uso de las TIC? ¿Por qué?
No. La audacia antes mencionada es un poderoso motor para actuar, pero es insuficiente para lograr los mejores resultados. Para colmo genera lecturas “poco felices” de la realidad de parte de gurúes tecnófilos que influyen en las políticas educativas. Me refiero a espejismos como el de la existencia del “fantástico mundo de los nativos digitales” que asume cándidamente que los alumnos ya dominan todos los aspectos de las TIC. Error. Ya hablamos acerca de que en general se trata de un conocimiento operativo y específico ante una tarea ya rutinaria y no permite la esperable modelización que lo proyecte a contextos equivalentes (aprender a aprender).
Y respecto a las búsquedas de información, hay un gran deficit en la validación de las mismas. Casi no se tiene en cuenta. Pero eso puede que no sea un mal exclusivo de los jóvenes. Es que el acceso a la infomación y la producción del conocimiento ha cambiado y estamos acostumbrados a una mirada obediente frente a todo lo publicado en los medios. Eso -y el respeto por las licencias en el mundo digital- son cosas que tenemos que volver a aprender entre todos.
4)¿Piensa que en la secundaria los alumnos/as pueden aprender los contenidos de Informática / Computación, mediante el uso transversal de las TIC en otras materias?
Es curioso, porque ya nadie discute que sea un área de aplicación transversal. Sin embargo, algunos imaginan que no es necesaria como materia. De mi parte, insisto: es transversal pero en la práctica de su aplicación. No en el estudio de sus contenidos; para eso debe existir un espacio propio. Realmente me parece increíble que se suponga innecesario ese lugar en la educación actual. ¿Alguien puede pensar que sencillamente su aplicación práctica brinda todos los elementos necesarios para dominarla? No sé, con otras materias no pasa lo mismo. A nadie se le ocurre eliminar “Lengua” porque se trabaja transversalmente en todas las demás áreas. Vaya uno a saber, quizás sea parte del “derecho de piso” que una materia “novata” debe pagar en la estructura educativa...
Además, si se pretende calidad en la enseñanza, no se puede trabajar las TIC sólo en el contexto de su aplicación en otras áreas. Porque si su planificación queda en función de las necesidades, se corre un seguro riesgo de caer en una enseñanza totalmente operativa, conductista, con una mirada “técnica” y coyuntural basada en resolver las demandas puntuales. Informática merece una mirada “tecnológica” con reflexiones más inteligentes que instrumentales para que los chicos aprendan a aprender cómo resolver sus necesidades digitales con la mayor autonomía.
Seguramente los escenarios irán cambiando y en algún futuro cada docente podrá aplicar y hasta enseñar él mismo el uso de las herramientas TIC específicas para su materia. Pero hoy, eso no existe. Ese es otro espejismo que nos hace creer cercano algo que aún no llegó. Tampoco eso determinará el fin de la Informática como materia por “vaciarse” de contenidos. Habrá modificaciones y corrimientos, pero siempre habrá temas viejos y nuevos para trabajar ¿Quién lo puede poner en duda?
5)¿Cuáles serían los posibles aportes de contenidos o qué sería necesario cambiar hoy en la enseñanza de la Informática / Computación / TIC en la escuela secundaria?
Informática como materia es muy particular. Desde afuera, puede ser complicada de pensar de un modo “clásico”. Para empezar, está en construcción permanente, y así seguirá. Si bien tiene ejes de trabajo que pueden mantenerse sin cambios, su tratamiento y contenidos varía todo el tiempo: entran unos, salen otros; cambia su nivel y su contexto de enseñanza. Mucho, pero mucho más que en cualquier otra área. Lo entiendo, para un profe de una materia más “tradicional” esto debe ser bastante extraño. Los porqué de esta dinámica son muy variados, pero sobre todo lo marca la velocidad y cantidad de cambios que la tecnología propone día a día. En muchas materias un profe podría sobrevivir años sin actualizarse. Pero para uno de Informática eso directamente es inadmisible. No sería profesional. No actualizar y renovar conocimientos y estrategias va contra la naturaleza de la propia materia.
Volviendo a la pregunta me gustaría pensar no sólo en los contenidos. Es que son varias las cuestiones que aprentemente hay que debatir. Vamos por partes:
Una primera pregunta podría ser ¿durante cuánto tiempo se debe enseñar? Por varios motivos encontraremos que se debe sostener la enseñanza de la informática durante todo el trayecto escolar. Alguien podría pensar “bueno, se da un conocimiento de base en los primeros años y luego.. ya está”. No. No se estarían contemplando las etapas cognitivas, los objetivos alcanzables de cada edad y nivel. El aprendizaje informático es un proceso que debe acompañar de una manera próxima y lógica su aplicación en el resto de las áreas de la escuela y la vida cotidiana. La otra razón es la tecnológica. Si consideramos, por ejemplo, un período de cinco años, los cambios producidos sólo a nivel de hardware, software y redes son enormes. La presencia de una materia informática a lo largo del trayecto escolar permite mantener esos conocimientos actualizados.
¿Y de qué manera se debe trabajar? ¿con qué recursos? Bueno las políticas tendientes al modelo de trabajo llamado “1a1” ya han comenzado y es esperable que sea para quedarse. Pero aún no se trata de un recurso que se encuentre debidamente implementado en todo el país. Incluso muestra muchas fallas que deben ajustarse para no desperdiciar el esfuerzo realizado. Mientras tanto, sobreviven las salas de Informática con su equipamiento de escritorio que permite desarrollar con ingenio -y con una apropiada distribución de los tiempos y espacios- numerosas actividades. Los escenarios son múltiples y, en general, no se eligen. Pero siempre de alguna manera se puede trabajar.
Bueno, ahora sí ¿qué contenidos se deben tratar? Creo que lo más importante es que hay que lograr que los alumnos aprendan a aprender sobre los recursos TIC. Con un reconocimiento inteligente y genérico de cada tipo de herramienta (no “cursitos” sobre programas específicos). Con un trabajo basado en la aplicación creativa y la resolución de problemas, no en el estudio vacío de una herramienta y para después ver “qué hacemos con ella”. Con respecto al uso de las herramientas de información y comunicación pasa otro tanto. Es imprescindible incorporar el uso racional y crítico para no sólo encontrar información sino además saber validarla. No sólo conectarse mediante las redes sociales con habilidad sino también conocer los criterios y herramientas para publicar o compartir información con seguridad.
Otro aspecto importante y no siempre tenido en cuenta es el de la producción básica de software. Es importante para salir del paradigma consumidor y entender que “cualquiera puede programar” y también conocer desde ese lugar el mundo del Software Libre (que debería ser utilizado masivamente en los contextos educativos). Muchas veces se cree que la programación es sólo necesaria para las especialidades técnicas, pero son muchos los beneficios que se obtienen al abordarla, aún de manera básica: entre otras cosas, programando se aprende a pensar, a crear, a organizar, a ser preciso y exacto en el manejo de la información. No es un tema menor, sobre todo cuando, en una lectura superficial, las TIC vienen para “hacernos la vida más cómoda”. No la subestimen: la informática no debe verse sólo como una herramienta para hacer más fácil lo que ya hacemos; debe tratarse como una materia que permite superarnos, que nos potencia para hacer mucho más, y mejor.
Entrevista realizada por Gustavo Cucuzza
para La Informática Prohibida